Bienvenidos a La Luz

Bienvenidos a La Luz
12 octubre, 2018 La Luz
In Recibir en casa
La Luz Alicante - Más que muebles

Sea como sea nuestra casa, cuando invitamos a amigos queremos que tenga la mejor imagen; ya sea un pequeño apartamento con cuatro muebles informales, un piso con más espacio y decoración más pensada, o una casa grande; ya sea nuestra vivienda habitual o una temporal de vacaciones. En el fondo, lo que queremos es que quien venga a casa se sienta a gusto, y que nuestra casa tenga el mejor aspecto, el ambiente más acogedor.

Y para compartirla y recibir en ella, nada mejor que unas pequeñas nociones de protocolo social, ideas que pueden lograr que nuestros invitados se sientan mejor, que les hagan recordar con gusto el rato que han pasado con nosotros, que quizá identifiquen algún detalle concreto, pero sobre todo que la asocien con un ambiente cálido, especial.

El protocolo social nos ayuda a conseguirlo. Con este fin he pensado trasladar mi experiencia a través del la web de LA LUZ. Es un campo que me apasiona desde mi niñez, cuando observaba cómo mis padres recibían a sus amigos y familiares o a contactos profesionales en casa. Miraba fascinada cómo mi madre organizaba el menú, preparaba la vajilla, elegía la mantelería y cuidaba los mínimos detalles. Cómo mis padres les hacían sentirse bienvenidos, cómo procuraban involucrar a los invitados en la conversación, de forma natural, con sabia sencillez, pero pensando en cada uno de ellos para que cada cual se sintiera a gusto. Eran otros tiempos, sin tantas prisas ni agobios, donde no eran tan usual salir a cenar. Pero tanto ayer como hoy sabemos que el modo mejor de agasajar a alguien es recibirle en casa.

Ya pasaron los tiempos de doncellas con cofias, guantes y uniformes planchados y almidonados, hoy vivimos de forma muy distinta, pero nos ha quedado de nuestros padres el gusto por ser unos magníficos anfitriones, por presentar una mesa cuidada y bonita y que nuestros invitados se sientan bienvenidos y que cuando lleguen a casa disfruten de ese rato, para el que hemos hecho preparativos para ofrecerles un rato especial, que se sientan a gusto y que marchen felices.

Este interés me ha llevado a desarrollar una actividad profesional, profundizando en los conocimientos, actualizando la información, adaptándola a la vida de hoy. Han sido más de veinte años impartiendo formación en ámbitos institucionales y privados. Y he pensado trasladar esas experiencias a través de pequeñas ideas en entradas periódicas para compartirlas con nuestros lectores. Disfrutemos invitando y compartiendo nuestra casa, nuestro tiempo y nuestro ocio.

Sea como sea nuestra casa, cuando invitamos a amigos queremos que tenga la mejor imagen, y para compartirla y recibir en ella, nada mejor que unas pequeñas nociones de protocolo social.

He pensado en trasladar mi experiencia en el blog de LA LUZ.

Son más de veinte años impartiendo cursos, talleres y charlas sobre este tema; un tema que me apasiona desde mi niñez, cuando observaba cómo mis padres recibían a sus amigos y familiares en casa, cómo mi madre organizaba el menú, preparaba la vajilla, elegía la mantelería y cuidaba los mínimos detalles.

Eran otros tiempos, sin tantas prisas ni agobios, donde no existía la costumbre de salir a cenar. Pero tanto ayer como hoy sabemos que el modo mejor se agasajar a alguien es recibirle en casa.

Ya pasaron los tiempos de doncellas con cofias, guantes y uniformes planchados y almidonados; hoy vivimos de forma muy distinta, pero nos han quedado de nuestros padres el gusto por ser unos magníficos anfitriones, por presentar una mesa cuidada y bonita y que nuestros invitados se sientan bienvenidos y que cuando llegan a casa habremos hecho unos preparativos para ofrecerles un rato especial, que se sientan a gusto y que marchen felices.
Por todo ello, este apartado es un homenaje a mi madre, que tanto nos transmitió, y a mi padre, que tanto nos dio.

Con esa motivación, y con un interés y formación actual, vamos a compartir unas ideas para hacer que nuestros invitados se sientan especialmente a gusto cuando les recibamos en nuestra casa.